Lo primero es decir que tiene una base antropológica evolutiva. Es un mecanismo clave en la evolución del hombre, del que no se ha dado cuenta todavía nadie, pero está ahí. Basta leerlo para darse cuenta.
El caso es que el hombre da el sexo a la descendencia. Aporta cromosomas X en el caso de engendrar una mujer o Y si fuera varón, mientras que la mujer siempre aporta una X.
La evolución se dio cuenta de que es mejor que los individuos muy burros sean varones, para que salgan a cazar, se den de hostias entre ellos, intenten bajar el tiempo del de al lado en todo momento y compitan desde los dos años a ver quien salta al agua desde la roca más lejana, con el consiguiente batacazo.
Los individuos más empáticos y con mejor carácter, cohesionan más la tribu estando cerca de la cueva, recogiendo setas y raíces y dando consejos a las mujeres sobre cómo ponerse el niño al pecho.
Y la evolución, que es sabia, cuanto más burro es un menda, más cromosomas Y le aporta, de forma que su hijo tiene altas posibilidades de disfrutar como un enano zurrándose con la tribu de enfrente. En cambio, los individuos muy sociables, conciliadores y con inteligencia emocional (Zapa es un ejemplo), suelen tener cromosomas X, con lo que la especie evoluciona con unas madres criadoras que encima son un sol y tienen buen carácter.
Ejemplos hay muchos. El príncipe Felipe. Media España dudaba de si era gay por sus modales y tiene tres infantas.
Luz. Para ser su marido hace falta ser muy bestia. Pues tiene dos hijos.
Angelito. Bajo esa sonrisa de galán de Hollywood se esconde un tipo más interesado en cansarse que en pensar: Dos hijos.
De este modo, se puede dividir la población masculina entre cazadores y recolectores, según el sexo de los hijos que tengan. Los recolectores, mal que me pese, son los folladores natos. Se quedan en la cueva mientras los cazadores están lejos una temporada y a base de empatía se trincan media tribu.
Para distinguir a un cazador de un recolector, le preguntas: ¿Tú qué prefieres, quedarte en una cueva llena de tias o pirarte con 5 amigotes a perseguir un bicho hasta el agotamiento durmiendo bajo una encina?. Los 5 amigotes, son tus colegas de siempre, corren como tú y vas a dormir errante.
Yo no lo dudo, me voy con los colegas. Una cueva llena de tías me parece horrible. Otra cosa es que hagamos una incursión por una tribu vecina, pero en principio, soy más de cazar que de de lo otro, no lo puedo negar. A los recolectores y los muy muy machos, les da vergüenza decir que escalar mola más que empujar.
El caso es que el hombre da el sexo a la descendencia. Aporta cromosomas X en el caso de engendrar una mujer o Y si fuera varón, mientras que la mujer siempre aporta una X.
La evolución se dio cuenta de que es mejor que los individuos muy burros sean varones, para que salgan a cazar, se den de hostias entre ellos, intenten bajar el tiempo del de al lado en todo momento y compitan desde los dos años a ver quien salta al agua desde la roca más lejana, con el consiguiente batacazo.
Los individuos más empáticos y con mejor carácter, cohesionan más la tribu estando cerca de la cueva, recogiendo setas y raíces y dando consejos a las mujeres sobre cómo ponerse el niño al pecho.
Y la evolución, que es sabia, cuanto más burro es un menda, más cromosomas Y le aporta, de forma que su hijo tiene altas posibilidades de disfrutar como un enano zurrándose con la tribu de enfrente. En cambio, los individuos muy sociables, conciliadores y con inteligencia emocional (Zapa es un ejemplo), suelen tener cromosomas X, con lo que la especie evoluciona con unas madres criadoras que encima son un sol y tienen buen carácter.
Ejemplos hay muchos. El príncipe Felipe. Media España dudaba de si era gay por sus modales y tiene tres infantas.
Luz. Para ser su marido hace falta ser muy bestia. Pues tiene dos hijos.
Angelito. Bajo esa sonrisa de galán de Hollywood se esconde un tipo más interesado en cansarse que en pensar: Dos hijos.
De este modo, se puede dividir la población masculina entre cazadores y recolectores, según el sexo de los hijos que tengan. Los recolectores, mal que me pese, son los folladores natos. Se quedan en la cueva mientras los cazadores están lejos una temporada y a base de empatía se trincan media tribu.
Para distinguir a un cazador de un recolector, le preguntas: ¿Tú qué prefieres, quedarte en una cueva llena de tias o pirarte con 5 amigotes a perseguir un bicho hasta el agotamiento durmiendo bajo una encina?. Los 5 amigotes, son tus colegas de siempre, corren como tú y vas a dormir errante.
Yo no lo dudo, me voy con los colegas. Una cueva llena de tías me parece horrible. Otra cosa es que hagamos una incursión por una tribu vecina, pero en principio, soy más de cazar que de de lo otro, no lo puedo negar. A los recolectores y los muy muy machos, les da vergüenza decir que escalar mola más que empujar.
Y en fin, aquí dejo esto publicado por si dentro de 100 años alguien lo lee y se da cuenta de la razón que tengo. La teoría es demasiado evolucionada para que se comprenda hoy en día, pero creo que en 2112, una vez que la prima de riesgo haya bajado gracias a las medidas de nuestro querido presidente, la humanidad será capaz de apreciar la teoría.
En los próximos años trabajaré en una formulación matemática. Hasta entonces, salud y alegría.
Eso no va hacer falta que pase ningún timepo para que te lo refuten. Es una verdad como un templo. Solo hay un ligeor problema los que nos gusta quedarnos en al cueva y estar de caza a la vez...Puede que sea le gran dilema de la humanidad masculina
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