6 años. 6 vueltas al sol, cuántos kilómetros en ese cielo negro que juntos vemos por las noches. 6 veces pasando por un sitio frío donde nadie nos recordará.
Llegaste un 20 de junio, anticipando con la fecha tu vida. Todo sol, todo día, todo fuerza, todo luz. Con el el solsticio, la vida nos regalo un cambio que ni siquiera intuimos.
Me recuerdo incapaz de asimilarlo, de estarme quieto, de ver pasar la vida. En parte por sacudirme el cambio, en parte por despejarme y en parte por ser feliz, ese día me fui a montar en bici. Recuerdo bien el circuito y la compañía, casi puedo enumerar cada encina, cada curva, cada reguero. Los sitios donde la arena agarra la rueda y se empeña en que no gire, la subida endiablada tras esa curva de herradura, el cambio de ritmo que supone ese giro en el camino que obliga a frenar y cambiar de marcha al mismo tiempo. Sin saber por qué mi humor va cambiando, cada arañazo con una rama, cada gota de sudor, cada pedalada me van a llevando a un estado de ánimo capaz de percibir los olores, el giro del sol, tu nacimiento. Soy capaz de brindar con las abejas por la vida que amanece, de quererte y desearte.
Además tengo la suerte de mirar a mi lado y encontrar a mi amigo Casti, que ha tenido a bien acompañarme. No hace falta hablar, ni llorar, ni escribir. Pedalear y vivir basta. ¡Qué suerte su compañía!
Y hoy, seis años despues, quién me iba a decir que voy por el mismo camino acompañado por ti. Le has sacado provecho a estas 6 vueltas por el frío vacío y juntos cabalgamos exactamente por donde fuimos Casti y yo. La conversación es parecida, de bicis y cuestas mezcladas con escarabajos y fauna. La relación tampoco tan diferente, diría que en estas ocasiones nos acompañamos tanto, disfrutamos tanto juntos que pasamos casi a ser amigos, además de padre e hijo.
Rezo, pienso y en ocasiones escribo, más con idea de aclararme y ordenarme que con otras pretensiones. Dios ha sido generoso con mama y conmigo, ojala sepamos estar a tu altura. Que nuestra casa siempre sea el hogar, el cariño, la risa y el disfrute. Que tus hermanos sean tu apoyo y nuestros desvelos tu crecimiento. Que nada marchite tu risa ni apague ese solsticio que llena de luz la vida.
Que la vida nos regale tu cariño, tu día, tu alegría. Que esté llena de bicis y deportes, de risas y felicidad. Que me sigas preguntando cómo funciona el mundo, por los colores del sol y los tamaños de la luna.



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